Armamos y gestionamos distintos proyectos curatoriales para muestras, publicaciones, colecciones particulares y empresas. En nuestra oficina tenemos dos salas de exposición donde invitamos a artistas a tomarlas e intervenirlas, dándole prioridad a la exposición de sus ideas y procesos

Juliana Iriart

"Esta muestra es una manera de decir en partes o es un carnaval en invierno o es la convivencia de líneas en todo orden de cosas SE VAN A EXTRAÑAR. En un sentido cándido alguien que quiere mucho algo intenta dejar registrado que cuando ese algo se divida las cosas van a andar peor, o cada una de las partes va a saberse perjudicada por la separación. La suma de las partes tiene una estructura mayor en ese tercer momento llamado forma ¡Qué peligro que las partes pierdan la vibra! Cada parte es una depresión de la forma. SE VAN A EXTRAÑAR. En un sentido informativo hay un plural -las/los que se van. ¿A dónde se van? A extrañar. Este puede ser un lugar, una acción sin referencias, un vicio como drogarse. Una mejoría, una apuesta, un reto. Algunos se van de vacaciones, otros se van a extrañar. Esta manera describe una acción objetiva. SE VAN A EXTRAÑAR. Alguien manda a un par de personas o de objetos o de animales o de espectros a extrañar. Tiene algo de reto, de imperativo. Una especie de condena. Una actitud punitiva..." 

Cristián Fernández Ocampo

No alcanza estar atentos para evitar el deseo, el peligro, el trance o la caída. Ésta aventura puede ser una emboscada. Un desvío inoportuno o tal vez una puerta hacia la oscuridad. ¿Estaré equivocado? Siento la amenaza, está cerca. ¿Quién podría negarle a un alma sensible como la mía el placer de hacer un pequeño escándalo? ¿De revelar el instinto mecánico que nos atrae? Sugiero una inspección profunda, librarnos de toda duda. Porque la máquina nos está mirando, nunca se detiene. Está detrás de todo, respira. Cosa semejante a una fuerza indivisible que recorre las formas, como un depredador oculto en el resplandor.

Azul Caverna

En el judo la fuerza del otro potencia la propia. De manera similar esto sucede con el color, que al interaccionar modifica la fuerza ajena para transformar su propia energía cromática.  Para Albers “el color se comporta como el hombre”, de dos maneras, primero persiguiendo la autorealización (uno es en sí mismo) y después en la entramada interrelación con otros colores.  Los movimientos del yudo, su baile macizo, me sirve de insipración a la hora de proponer una dispocisión pictórica. Forma, proporción, distribución e interacción de los elementos, se convierten en cuestiones vitales en la composición cromática. Es en esta baldosa, acotado lugar de colores intercambiando su aura, en la que me interesa profundizar. En Oriente, muy frecuentemente las enseñanzas de un maestro a sus discípulos se presentan en forma de enigma, de pregunta abierta, aparentemente absurda o a primera vista ilógica. En el budismo estos enigmas toman el nombre de koann. El nombre de la exhibición se despliega como un koann al revés, un enigma planteado a través de una respuesta, de una afirmación, donde lo que queda abierto es el cuestionamiento.  La frase “Encontraré un caballo para darle de comer a las manzanas” plantea una posición filosófica y una postura frente al arte: la de asumir la posibilidad de enfrentarse a lo imposible